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LA IGLESIA
CRISTIANA DEL ECUADOR
En reuniones que
han venido ocurriendo, con mayor fuerza después de la elección de la
actual Asamblea Constituyente, por parte del pueblo cristiano del
Ecuador, han existido varios pronunciamientos que demuestran la real
preocupación que Pastores, Líderes y Obispos de diferentes
denominaciones tienen respecto a la relación Iglesia – Estado, en cuanto
tiene que ver con una relación basada en un estamento jurídico e
institucional adecuado que la permita y la confirme en base a principios
de igualdad y de respeto.
El Cristianismo,
no católico, del Ecuador representa hoy en día algo más del 20% de la
población ecuatoriana, que lo constituyen personas comprometidas
realmente, activas y practicantes, lo que demuestra la aceptación que el
Credo que profesamos en el Señor Jesucristo, ha calado profundamente en
el corazón del pueblo, asunto que merece ser observado y respetado en
todo estamento político, confesional y social.
Adicionalmente,
debemos reconocer que antes no ha existido un buen sistema de
comunicación e información de nuestra parte hacia el Gobierno y hacia la
sociedad en general, respecto del aporte que la Iglesia Protestante
(para llamar con un sólo nombre a lo que representamos), ha dado desde
antes de inicio de la Colonia al Ecuador.
Reseña
Histórica
El Movimiento
Espiritual llamado Cristianismo, data como Organización e Institución,
podríamos decir que a partir de la muerte de Cristo y su Resurrección,
es decir en los primeros siglos de esta era.
Pero, en el siglo
IV el Emperador Constantino lo implanta como “religión oficial” del
Imperio Romano, y desde entonces funciona como Iglesia. Frente a esto,
es necesario señalar categóricamente que esta determinación
“obligatoria” nunca logró el objetivo de “unificar al pueblo
cristiano” alrededor de esta “sola Iglesia”, pues en su seno siempre
hubieron fraccionamientos nacidos de discrepancias que rebasaron y
siguen rebasando situaciones rutinarias, para volverse de fondo en
cuanto a doctrina y sentido respecto de la verdad de los Evangelios y de
la Biblia, frente a otro tipo de prácticas.
Todo esto llevó a
que en el siglo XI se produzca el fraccionamiento mayor, que ocurrió
cuando Roma y Constantinopla se separan orgánica y doctrinalmente; sin
embargo no fue lo único que sucedería, sino realmente el comienzo, pues
en el siglo XVI surgen otros planteamientos teológicos impulsados por
los reformistas de la Iglesia: Martín Lutero, Juan Calvino y Tomás
Cranmer, que llevó a una ruptura definitiva de la Iglesia y a la
aceptación generalizada de tres ramas históricas: Ortodoxia, Catolicismo
Romano y Protestantismo.
Históricamente,
el Protestantismo ha aportado profundos cambios sociales mediante su
participación activa en la sociedad: educando a pobres y marginados,
oponiéndose e impidiendo el comercio de esclavos (1807), luchando por la
abolición de la esclavitud en los territorios británicos y en otras
latitudes del planeta, cuando un Cristiano Evangélico como William
Willberfoce en su calidad de Congresista Británico luchó 12 años por
la consecución del objetivo, asunto que se dio.
La Iglesia
Cristiano Evangélica en el Ecuador y sus aportes a la Nación.
El Movimiento
Cristiano Evangélico o Protestante del Ecuador, tiene sus raíces en el
mover apostólico del Señor Jesucristo y con la gran influencia de la
Reforma del siglo XVI con un apego a tres enunciados reformistas: SOLA
GRATIA, SOLA FIDEI Y SOLA SCRIPTURA (Una sola Gracia, una sola Fé y una
sola Escritura).
Nos han precedido
muchos líderes cristianos “inconformes” que han enseñado la necesidad
de una fe personal salvadora a desmedro de una pertenencia a “Una Sola
Iglesia Nacional”, lo que ha traído como resultado el crecimiento
espiritual profundo de la persona, frente a la masificación de un Credo
Eclesial.
El Protestantismo
o Iglesia Evangélica del Ecuador ha tenido una silenciosa, pero activa y
positiva participación en la sociedad, que ha propendido a cambios
importantes a través del tiempo, algunos de los cuales se citan a
continuación:
a)
Producida la independencia, protestantes
ingleses en Guayaquil desarrollaron esa red de comercio con Europa que
proveyó al Ecuador, del mercado alternativo que afianzó su independencia
política.
b)
Hacia 1868, un cristiano protestante, el
Arq. T. Reed fue el planificador urbano de Quito; mientras en Guayaquil
hacía lo propio otro protestante, el Ing. G. Peacock.
c)
Producto del aporte financiero del
Arzobispo de Cantórbery, F. Temple, y de Lord James Sivewright,
filántropo y dirigente laico reformado, son los primeros fondos
obtenidos por el Presidente Alfaro para la construcción del Ferrocarril
del Sur.
d)
La práctica del laicismo en Ecuador, a
principios del siglo XX es producto del aporte metodista, mencionando a
los pastores I. Wheelwright, J.D. Thompson, A. Matthews, y los
ecuatorianos Z. Irigoyen y A. Viteri, entro otros.
e)
Protestantes fueron dos de las cuatro
primeras maestras normalistas, Cristina Herrera y Charito González,
ambas quiteñas. La defensa del laicismo a finales del siglo, fue
producto del esfuerzo combinado de líderes protestantes, que no
detallamos los nombres por no errar en su enumeración y listado.
f)
El escultismo como escuela de formación del
carácter y educación al aire libre es otra contribución protestante del
Ecuador, destacándose: J.P. Williams, C. Chiriboga, B. Brito Soto, C.
Cevallos, N. Smithson, G. Sargent, A. Treviño, O. Simón Ulloa, M.A.
Mestre, J.T. Zavala, J. Patiño Miranda.
g)
Finalmente, no se puede dejar de reconocer
el importante aporte cristiano protestante a la organización indígena
nacional, donde organizaciones como la FEINE, han dado un sentido a la
lucha indígena, con visión cristiana.
Desde el
nacimiento de la República, hubo aportes importantes en materia
político-religiosa como es el caso del Presidente Vicente Rocafuerte,
quien fiel a sus convicciones liberales y cristianas, procuró atender
las más caras necesidades del pueblo ecuatoriano, en su mayoría muy
necesitado incluso de educación.
Un hito
importante en la relación Estado – Protestantismo en el Ecuador
constituyó el triunfo liberal de 1895, pues permitió la apertura para
que de manera permanente se establezcan las primeras misiones en nuestro
país, que ayudaron a su vez a establecer la
educación laica en el Ecuador, pues fueron los misioneros evangélicos
metodistas quienes durante la administración del General Eloy Alfaro y,
concretamente, el 14 de febrero de 1901 inauguraron dos escuelas
normales en Quito, la una para varones y la otra para mujeres, mismas
que posteriormente llevarían los nombres de : Juan Montalvo y Manuela
Cañizares.
La labor de estos
misioneros, se empezó a mirar al poco tiempo, cuando el Ministro de
Educación del Gobierno Liberal daba el siguiente informe al Congreso en
el año 1906:
“Os diré algo
de los Institutos Normales. Estos establecimientos de reciente
instalación entre nosotros y que fueran tan desprestigiados y objeto de
tan ruda oposición por parte de quienes sólo viven del pasado y de todo
un séquito de rancias preocupaciones, van respondiendo con creces a los
afanes y desvelos que el Gobierno ha puesto en ellos. Y tal resultado es
tanto o más consolador, cuanto que, es la mujer ecuatoriana la que más
prontos beneficios ha recibido de tan salvadora institución. Del
Instituto Normal de Señoritas dirigido por profesores americanos, ha
salido ya una pléyade de normalistas que han ido a difundir la enseñanza
moderna en Tulcán, Loja y Guano, y que en breve irán a todas las
provincias, de donde las solicitan con insistencia”.
(1)
Una de las
consecuencias relevantes desde esas fechas es que “de allí en adelante
las misiones e iglesias evangélicas formarían parte integral de la vida
del país”.
Posteriormente,
desde la muerte de Eloy Alfaro en 1912 hasta la finalización de la
Segunda Guerra Mundial en 1945, se dio un lento avance en la
consolidación de la Iglesia Evangélica, sin embargo de lo cual se
concretaron aspectos como los siguientes:
§
Establecimiento
de misiones médicas y centros de educación entre los indígenas de la
Sierra (especialmente en Colta y Otavalo) y del Oriente Ecuatoriano.
§
Creación y
establecimiento del ministerio radial HCJB La Voz de los Andes el
25 de diciembre de 1931, es decir hace 76 años, misión que propició la
preservación del idioma quechua, al considerar desde el principio
programas en ese idioma.
Varios
Evangélicos y, especialmente el Dr. Washington Padilla, han reconocido
que a 1945, “el protestantismo ya no era una planta extraña sino un
árbol que había echado raíces en suelo ecuatoriano y empezaba a
madurar…”.
A partir de 1945,
año en el que se estableció la primera Iglesia Evangélica Ecuatoriana
“Alianza Cristiana y Misionera”, el Movimiento Protestante se ha
fortalecido y expandido, y ha medida que lo ha hecho ha ido
estableciendo organizaciones e instancias de servicio que han ido
respondiendo a algunas necesidades de una parte de la población (que al
comienzo era pequeña, pero que a medida del desarrollo de la Iglesia
Evangélica se ha ido incrementando hasta llegar a niveles importantes):
educación, medicina, salubridad, medios de comunicación, medios de
transporte, auxilio a damnificados de catástrofes naturales,
preservación de los idiomas y elementos de las culturas indígenas,
trabajo en cárceles, orfelinatos, ancianatos, capacitación agropecuaria,
desarrollo comunal, consejería familiar, trabajo en el censo de personas
necesitadas para el bono solidario (1998).
Sobre la base de
este trabajo, la población evangélica solamente, no todo el
Protestantismo ni peor otros cultos no cristianos, ha crecido a cerca de
los dos millones de miembros activos, según un estudio de la Revista
Vistazo (2)
En concordancia,
dentro de este breve análisis que, de ser requerido podría desarrollarse
más en detalle, hemos querido resaltar “el no poco aporte que la Iglesia
Evangélica ha realizado a favor de la Nación”, y el compromiso que
tenemos de seguir trabajando con más ahínco y unidad que nunca, con la
finalidad de presentar al inmenso pueblo necesitado del Ecuador, esa fe
inquebrantable que mira con esperanza el establecimiento de un mundo
diferente prometido por Dios, en la persona de su Hijo Amado Jesucristo,
en el que no haya muerte, necesidad, injusticia, corrupción etc.
Postura de la
Iglesia Evangélica frente al Estado Ecuatoriano
Para cumplir con
el objetivo antes mencionado, es importante que el Estado Ecuatoriano
y, básicamente el Gobierno, comprenda que tiene que brindar las
herramientas necesarias y suficientes para que se propicie un ambiente
de igualdad y paz.
Frente a esto,
justamente el Arzobispo Católico Celestino Migliore –observador
permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas- señaló que las
limitaciones a la libertad religiosa presentes todavía hoy en varios
países son para la Santa Sede un síntoma de la falta de paz. Esta
aseveración la hizo el 30 de octubre de 2007 con motivo de la 62ª.
Asamblea General de la Organización Internacional sobre la Cultura de la
Paz. (3)
El derecho a la
libertad religiosa, explicó, “no puede ser sujeto al capricho humano.
Las dificultades que muchos seguidores de varias religiones encuentran
todavía frecuentemente al ejercer libremente el propio derecho a la
libertad religiosa, son un síntoma alarmante de la falta de paz”
denunció. “No sólo son obstáculos en el ejercicio público de este
derecho –añadió-; en algunos lugares son perseguidos y sujetos a
violencias” concluyó.
Igualmente, el
Filósofo y Sacerdote Suizo Martin Rhonheimer, profesor de Ética y
Filosofía Política en la Universidad de la Santa Cruz (Roma), miembro
del Consejo Editorial del American Journal of Jurisprudence y de la
Academia Pontificia de Santo Tomás, manifestó recientemente ante el IESE
(Instituto de Estudios Sociales de Madrid) lo siguiente: “ Una sociedad
verdaderamente cristiana tiene que ser compatible con un Estado Laico,
con una cultura política que respete la libertad, también y en primer
lugar la libertad religiosa, que mantenga los logros de la modernidad,
la democracia occidental que llamamos no-plebiscitaria, una democracia
limitada, domada por los derechos constitucionales, porque los derechos
humanos limitan la soberanía del pueblo, son estándares de derecho
natural que indican que la mayoría no es el último criterio. La
democracia no es solo poder votar, es una cultura política compleja que
incluye la libertad, la competencia, los partidos, los derechos, la
independencia judicial.” (4)
De conformidad
con la declaración de los derechos humanos se garantiza la libertad de
culto de la siguiente manera:
“La libertad
de culto es una libertad que refiere a la opción de cada ser humano
de elegir libremente su religión, de no elegir ninguna (irreligión) o de
no creer o validar la existencia de un Dios (ateismo y agnosticismo) y
poder ejercer dicha creencia, sin ser víctima de opresión,
discriminación o intento de cambiarla “.
En las
democracias modernas generalmente el Estado garantiza la libertad
religiosa a todos sus ciudadanos, pero en la práctica la elección del
credo está dada generalmente por costumbres familiares y sociales,
asociándose frecuentemente ciertas sociedades a ciertas religiones.
Además las situaciones de discriminación religiosa siguen siendo muy
frecuentes en distintas partes del mundo registrándose casos de
intolerancia, preferencia de una religión por sobre otras y persecución
a ciertos credos.
Hasta el Siglo XX
algunos estados empezaron a adoptar medidas del derecho internacional
por las que se declaraba libertad de culto, además de proclamar la
separación de Estado e Iglesia. Sin embargo estos cambios se han venido
dando de manera gradual y en algunos casos condicionados, por lo que en
la actualidad existen algunos países en Latinoamérica que adoptan el
catolicismo como religión oficial.
Como corolario de
esto, a continuación presentamos ante usted Eco. Alberto Acosta quien
preside la Asamblea Nacional Constituyente, un triple cuadro de
estamentos jurídicos de los países latinoamericanos, frente a la
libertad de cultos:
Libertad sin restricciones:
Países
iberoamericanos cuya constitución
declara una total separación del estado y la iglesia declarando la
libertad de culto sin restricciones ni privilegios para un culto en
particular :Colombia,
Chile, El Salvador,
México,
Portugal.
Estatus especial:
Países
iberoamericanos cuya constitución
declara la libertad de culto pero confiere un estatus especial a la
iglesia católica que no dan a otras religiones, en algunos casos se
relaciona con sustento económico y en otros con privilegios jurídicos o
ambos:
Argentina,
Nicaragua,
Perú,
República Dominicana,
Venezuela.
Religión Oficial:
Países
iberoamericanos cuya constitución
respeta la libertad de cultos pero consagra al cristianismo de la
iglesia católica como religión oficial del estado y le confiere un
estatus especial así como beneficios jurídicos y económicos:
Bolivia,
Costa Rica,
Honduras,
Panamá.
Restricciones a la libertad de culto:
Cuba.
(5)
ECUADOR
En el caso
Ecuatoriano, usted señor Presidente, podrá darse cuenta a simple vista
que nos encasillamos dentro del cuadro No. 2 en el cual se acepta una
libertad de cultos pero brindando un status especial a la Iglesia
Católica, basado en instrumentos jurídicos internacionales como es el
caso del Modus Vivendi, de 1937, que crea ciertos privilegios de trato
oficial, de beneficio económico y jurídico frente al resto de iglesias
y/o cultos que coexisten en el Ecuador.
Nuestro interés
como Iglesia Cristiana del Ecuador, es que el Estado Ecuatoriano iguale,
frente a la ley, los derechos de todas las iglesias y cultos que se
profesan en el Ecuador, que no es lo mismo que oponernos o confrontar
con la Iglesia Católica, que en definitiva profesa también el
cristianismo.
Es importante en
este tema conocer que varios municipios del Ecuador, entre ellos el de
Quito, han entregado a título de diferentes obras –privilegiadamente-
muchos inmuebles a la Iglesia Católica, como comodatos en algunos casos
y en otros como donaciones.
Instrumentos jurídicos que han regido los cultos en Ecuador
En Ecuador han
existido los siguientes instrumentos jurídicos para regularizar la
situación de cultos:
§
Desde la primera
Constitución de 1830, se declaró que el Estado Ecuatoriano es
Católico.
§
El Concordato,
instrumento jurídico internacional, suscrito durante el Gobierno de
Gabriel García Moreno, entre el Gobierno del Ecuador y la Santa Sede
(1861). Mediante el mismo se declaró oficialmente a la Iglesia Católica
como la del Estado Ecuatoriano, brindándole toda clase de privilegios.
Este instrumento no rige más en el país.
§
Fruto de la
Revolución Liberal presidida por el General Eloy Alfaro, se declaró al
Ecuador como un Estado laico, lo que trajo mejoras educativas, y dando
lugar además a que la mujer se incorpore al sistema productivo
nacional y también dando apertura para que en 1904 se cree un tercer
instrumento jurídico que contrastaba totalmente con el anterior: “la
Ley de Cultos” que no ha sido derogada hasta el día de hoy.
§
Valiéndose de un
nuevo Gobierno de tinte Conservador, el del Ingeniero Federico Páez -
encargado del poder – y mientras fungía como Arzobispo de Quito Carlos
María De la Torre, quien había comenzado tiempo atrás cuando era Obispo
de Guayaquil, una abierta campaña en contra del Estado laico, se
consigue por parte de los influyente sectores de la Iglesia Católica un
nuevo instrumento internacional llamado “Modus Vivendi” suscrito
entre el Estado Ecuatoriano y la Santa Sede, que reestablece
privilegios para dicha iglesia, tanto en lo formal, institucional,
oficial y económico (1937).
§
Dos días antes de
la caída del Gobierno del Presidente Jamil Mahuad se promulgó en el
Registro Oficial respectivo, otro instrumento jurídico denominado
Reglamento de Cultos, esto es Enero del 2000, a través del cual se
esgrimieron una serie de requisitos que las diferentes Iglesias y
cultos del Ecuador debían cumplir ante el Gobierno Ecuatoriano a
través del Ministerio de Gobierno, requisitos que tampoco se obligan su
cumplimiento, por igual, a la Iglesia Católica.
Señor Presidente
de la Asamblea Nacional Constituyente, Eco. Alberto Acosta con la
coexistencia de estos instrumentos jurídicos no se ha conseguido sino
que –al no estar claro el estamento jurídico en el que nos movemos a
este respecto- sigan siendo los privilegios los que prevalezcan
finalmente, pues desde su suscripción, ha querido dársele al “Modus
Vivendi” la condición de nueva “Ley de Cultos” en abierta distorsión
histórica, toda vez que la libertad religiosa en Ecuador existe desde
1904, y pese a furibundos intentos del Cardenal Carlos María De la Torre
(1953) y durante el Gobierno del Dr. Ponce (1956), para que se aboliera
el laicismo, frente a largos debates en el seno del Congreso Nacional,
ni el Presidente de la República ni el Cardenal Arzobispo lograron la
reversión de tan trascendental conquista democrática.
El Gobierno del
señor Presidente de la República, Eco. Rafael Correa, y el poder de la
Asamblea Constituyente, responden al Estado Laico, remitiéndonos para
ello a sus propias declaraciones en la campaña electoral última
(Asamblea Constituyente), donde lo ha ratificado. Igualmente, de manera
pública usted se ha identificado plenamente con las conquistas que la
Revolución Liberal presidida por el General Eloy Alfaro trajo de
beneficio para el país, entre ellas el laicismo, por lo que hoy es vital
mantener la coherencia de un Gobierno como el de “la Revolución
Ciudadana”, al seguir sembrando vientos de cambio que beneficien
realmente al país y traigan paz basada en la justicia, la libertad y la
igualdad. Todo esto se sintetiza en una frase:
un verdadero principio de separación iglesia – estado, que lleve a
establecer igualdad entre todos los cultos existentes en el Ecuador.
Es vital tener claro que la piedra
angular de la democracia es la libertad de culto. Para florecer, esta
libertad debe incluir la tolerancia de creencias distintas. Es una de
las grandes paradojas que, mientras las religiones actúan como fuerzas
fundamentales para el respeto mutuo y la paz, un porcentaje
significativo de la agitación mundial se crea por la intolerancia
profundamente arraigada hacia otros credos y prácticas.
Como resultado, la religión hoy en día está sujeta a
mucha discusión y consideración crítica. Aun así, en ningún momento ha
sido más importante su influencia civilizadora. Vivimos en un mundo
donde muchas soluciones presentadas para remediar los problemas
apremiantes del mundo ignoran la naturaleza espiritual de la humanidad.
La explosión de intolerancia, el azote del consumo de drogas, los males
crecientes del analfabetismo, el crimen y la inmoralidad, el rápido
aumento del terrorismo y el conflicto internacional demuestran la
inutilidad de las soluciones puramente científicas.
Las organizaciones religiosas, por lo tanto, tienen
una contribución muy importante que hacer para resolver los problemas de
la sociedad. En efecto, las iglesias cristiano Evangélicas o
Protestantes de todo el mundo sostienen que la reafirmación de la
primacía del espíritu humano generará un resurgimiento en nuestra
civilización.
Los instrumentos de los derechos humanos
internacionales, como la Convención Europea de Derechos Humanos y el
Documento Concluyente de la Conferencia de la Organización para la
Seguridad y la Cooperación en Europa de 1989, declaran que cada persona
tiene el derecho a expresar, practicar y profesar sus creencias
religiosas. Esa libertad incluye el derecho de poseer las escrituras y
textos de la propia religión, de celebrar oficios religiosos y criar a
sus hijos en el pensamiento religioso propio, sin interferir con la
elección religiosa al alcanzar la madurez. |